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BOXEA PROMOTORA, EL ARTE DE CUMPLIR LOS SUEÑOS

BOXEA PROMOTORA, EL ARTE DE CUMPLIR LOS SUEÑOS

A Medellín se viaja con más expectativas de las que se pueden guardar en una maleta. Mi viaje inició en una terraza con vista a los cerros de Bogotá, en medio de barras e improvisación. En aquel evento de freestyle, coincidí con un grupo de jóvenes paisas que sin saberlo compartían una cosmovisión movida por el arte que se convirtió en el primer paso de este viaje. La tarde se consumió en un intercambio de ideas, risas, comida y fotografías que tuve el gusto de sacar para ellos con la promesa de compartirlas en unos cuantos días. Todo esto gracias a un ecosistema cultural rico en oportunidades para proyectos en busca de generar relaciones de reciprocidad y desarrollo. La Tremenda casa, es un centro cultural ubicado en el barrio San Antonio al sur de la capital que brinda espacios pensados para la expresión artística, el compartir, la cooperación y el libre desarrollo del ser.

Foto tomada por: Santiago Gamba

Ese día llegué a la casa con una gran satisfacción, sintiendo que se hizo un buen trabajo; agradecido por las personas con las que compartí. Es especial cuando al hablar, las personas confían lo que creen en sus palabras que son diferentes cuando vienen desde la pasión, desde lo que mueve al ser, y si por casualidad esas motivaciones son compartidas el interés por cooperar desborda cualquier formalismo. Gracias a las palabras que cruzamos ese día, fue posible coordinar un posterior encuentro virtual dadas las condiciones de la pandemia entre el grupo de trabajo de la Revista Índigo y Boxea Promotora.   

De ese primer diálogo pude rescatar la virtud del trabajo que se hace desde los jóvenes para los jóvenes. Motivados por experiencias personales desfavorables encontrar el sentido de la existencia en promover que adolescentes apasionados, con talento y disciplina consigan un estilo de vida que amplíe sus posibilidades de vivir gracias a su arte de manera digna me pareció una labor noble de la que al igual que yo, muchos deberían tener la oportunidad de conocer. Con este panorama, pasados unos meses aún en medio de las complicaciones causadas por la contingencia sanitaria vivida en todo el país, una desfavorable situación económica e incluso cierres en la autopista para entrar a la capital de Antioquía por derrumbes en la vía, la idea de un viaje parecía ver luces de esperanza. Pues, un grupo de amigos con asuntos que atender en dicha ciudad fueron la excusa perfecta para entablar diálogos en tierras a más de 410 km de Bogotá. 

Llegado el día del anhelado viaje, parto acompañado por un grupo de amigos motorizados desde el sur de la capital, cobijado por la bendición de mis padres y su preocupación, con el frío inclemente de la madrugada a mis espaldas y el son naciente en frente. Así, empezaron a transcurrir las horas de este viaje que representaba un reto desde varios ángulos debido a la distancia que se cubrió en poco menos de 10 horas de conducción en donde el coctel de emociones que produce ir a esta gran ciudad fue un aliciente para el cansancio.

Foto tomada por: Santiago Gamba

 Luego de superar el tramo de la ruta del sol que parece interminable con un trayecto en línea recta que se confunde en el horizonte y una temperatura creciente a cada kilómetro llegamos a Doradal. Desde el primer municipio en tierras antioqueñas decidí ponerme en contacto con el grupo de Boxea Promotora, llamé a Edwin jefe de comunicaciones y tuvimos una amena conversación en la que le manifesté mi deseo por compartir con ellos para aprovechar mi estadía en Medellín, así tuvo fecha nuestro segundo encuentro después de varios meses desde aquella tarde en Bogotá. 

En Medellín ocurren varios acontecimientos curiosos si se es bogotano o visitante por primera vez.  Es muy fácil desorientarse, el clima es bastante agradable, en medio de la lluvia se puede sentir una temperatura confortante, allí nos encontramos con un grupo de amigos que nos acogieron en su hogar ubicado en el barrio Boston. La arquitectura y disposición de parques y edificaciones entorno a una iglesia tiene un gran parecido con los destinos en tierra caliente que se visita con la intención de pasar unos días de descanso. La comida callejera es todo un atractivo; de hecho, cada puesto en el parque podía tener hasta 5 trabajadores y la variedad de sabores que se podían conseguir por un precio accesible es impresionante. De este ecosistema de comercio vale la pena resaltar la atención que se brinda, aunque hay que decirlo, el paisa parece tener más paciencia, al menos en el arte de cocinar cuida cada detalle, se toma su tiempo, afanar por su pedido no funciona muy bien, así que si la cuestión es de hambre puede que se llegue a impacientar. No obstante, los sabores son únicos, en Antioquía no solo se disfruta de la grasa en el rap, también en la gastronomía es evidente el gusto por los alimentos fritos que les quedan muy sabrosos. 

Allí, por ejemplo, la tocineta no es ningún adicional o ingrediente especial en los platos como se percibe en Bogotá, sino que se sirve en abundancia y hace parte de la gran mayoría de menús que logré probar. De esta manera, si se trata de un gran apetito en esta ciudad va a pasar momentos muy agradables. Pedir una bandeja paisa es toda una experiencia alucinante y en nada se compara con las replicas que se vende en el resto del país. Como lo menciono, las proporciones de las carnes distan mucho de lo que se acostumbra a recibir, si se considera amante de la comida, en Medellín puede darse el gusto de comer un chicharrón carnudo que no

cabe en el plato y lo más importante sin afectar su bolsillo, los precios son bastante cómodos si se tiene en cuenta la calidad de lo que se come.

Sin embargo, la ausencia de lo que se conoce en Bogotá como piqueteaderos es un hecho que pesa, dicho por nuestros amigos allá, lamentan no poder disfrutar de la rellena y sus acompañantes, pero agradecen que no les sirvan changua al desayuno, advierten que es una combinación inusual y poco apetecida.

Al caminar por Medellín se percibe una hibridación que se expresa en cada baldosa, al cruzar cada semáforo, al escuchar el murmullo de la gente en las calles y escuchar variedad de dialectos. Puede mirar hacia la izquierda y sus ojos verán imponentes edificios, a la derecha puede encontrar casas de tiempos de antaño, en medio de todo el metro, un símbolo de modernidad si se quiere. Las opciones de transporte como el tranvía o el metro cable enriquecen la ciudad además de embellecer el paisaje, y como bien lo dice Alcolirykoz en su canción Aranjuez “la moraleja de vivir aquí es que pa donde mires tienes que subir” es una realidad que no es exclusiva de Aranjuez. Las calles se yuxtaponen conformando barrios que se saludan de una montaña a otra, en cada esquina resuenan las pastillas de los frenos al transitar por las intrincadas vías, las vírgenes acompañadas por flores y velas son guía en la noche y desde un balcón en el barrio San Antonio al alzar la mirada se aprecian las luces de Envigado. 

Foto tomada por: Santiago Gamba

Luego de dos días en la ciudad en frente de una peluquería me encuentro con Cristyan y Edwin, director general y director ejecutivo de comunicaciones de Boxea promotora respectivamente. Lucían tranquilos, con ropa ancha y fresca, sencillos pero imponentes con su presencia, pulcros en apariencia y una presentación impecable. Caminamos entre calles hasta llegar a un pequeño parque y ahí conversamos sobre su trabajo. Precisamente ese fin de semana se encontraban desarrollando un evento para recolectar regalos con el fin de llevarlos a una comunidad de niños de escasos recursos y alegrar su navidad, pues esto ocurrió en el mes de diciembre.

De entrada, su compromiso social fue visible, una empatía increíble motiva las acciones de este par de jóvenes junto a su equipo de trabajo. Paradójicamente Edwin es una persona de pocas palabras, hasta ese día solo habíamos hablado por celular, desconocía su rostro y en la conversación intervino poco, se limitaba a escuchar atentamente pero su amabilidad y carisma con el que se dirigía a mí creaba un ambiente de comodidad.  Cristyan por su parte nos contaba sobre sus motivaciones, lo que quería para Boxea y para lo que estaban trabajando.  La energía de este par se transmitió con facilidad antes de que cayera la lluvia sobre nosotros finalizando esa tarde con la invitación de visitar sus instalaciones en Envigado al día siguiente. 

Así fue, luego de recorrer caminos estrechos y serpenteados llegamos a la vereda el Capiro. Allí encontré un lugar en donde las preocupaciones, malas energías, y

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Foto tomada por: Santiago Gamba

cualquier sensación agobiante quedan atrapadas en el portón. Luego de subir unos escalones en piedra atravesando coloridos jardines se accede a una casa de dos pisos con gran parte de su estructura en madera, escaleras en espiral, balcones con una vista increíble y una paz que cubre todo el lugar para recibir a viajeros y artistas. Fue desde ese lugar, en una terraza que toca las nubes viendo la ciudad de noche entre cigarros que conocí la historia de Boxea y a continuación hilo las palabras de Cristyan aquí.

Resulta que en el año 2018 Boxea contaba con un espacio en Envigado para la práctica y aprendizaje del boxeo que es el arte marcial que da la identidad a su marca. Contaba con un gran número de alumnos que agradecían su trabajo llegando al punto de conseguir una importante apropiación colectiva por parte de la comunidad ya que desarrollaron un particular gusto por el logo de la marca generando un sentido de pertenencia en ellos. Al igual que la cultura del hip hop, el boxeo ha sido contaminado por prejuicios e ideas que destruyen la esencia del arte hasta tacharlo de incentivar a la violencia. Boxea realizaba una excelente labor al limpiar el nombre de esta práctica trabajando desde el respeto y la disciplina haciendo que los números y su popularidad crecieran.

No obstante, en el 2020 la pandemia llamó a la puerta y mas que esto hizo que estas tuvieran que cerrar en este caso. Fue un golpe devastador para Cristyan y sus socios tener que suspender sus actividades, sin poder trabajar las deudas y obligaciones se convirtieron en el despertador de cada día. Cuando nada lucía bien, parece que las posibilidades se agotaban y la marca se sentía más amenazada, en medio de la adversidad, un ataque inesperado de creatividad absoluta, fe, y religiosa disciplina serían los ingredientes perfectos para la metamorfosis de Boxea a Boxea Promotora.

Foto tomada por: Santiago Gamba

Con gran ingenio estos paisas emprendedores, sin muchos fondos, pero con una convicción intacta para trabajar por la juventud de su comunidad, por multiplicar sus oportunidades con el fin de conseguir que vivan de manera digna a través del arte como un estilo de vida, como la esencia de su vida, asegurándose que su historia, la de unos jóvenes que no pudieron dedicarse al arte que aman por falta de oportunidades se repita en la menor medida posible. Con esta premisa amplían su espectro de apoyo creando 4 líneas de profundización: Élite Boxea para campeones en artes marciales, Boxea musical para artistas, Boxea Comunica para fotógrafos, artes gráficas y Editorial Boxea para escritores.

Así, Boxea Promotora encarna lo mejor del pueblo paisa, una cultura fuerte, orgullosa y trabajadora. Hoy es una familia multidisciplinar de jóvenes profesionales que se convierten en la voz que sale del barrio, en la pintura que adorna sus calles, en las palabras que alimentan los micrófonos de verdad y conciencia porque eso es fundamental para aquel que busca una mano en Boxea promotora, ser consiente de cada paso, de cada movimiento  y moverse, perseverar con la valentía propia de aquellos que abrazan el arte en su vida para no dejarlo ir, ya sea en una tarima o en un ring de boxeo, brindar la posibilidad de libertad al ser es una premisa que debería tener cada escuela.

 Eventualmente, entrenar barras en un parque o en una libreta se convierte en un estilo de vida, ahí se entrelaza el camino del hip hop y las artes marciales, movimientos que buscan canalizar la adversidad para hacer algo mejor con esto a partir de los talentos manifestados en una pista de baile, en unos guantes, en el micrófono o el lápiz dejando de lado las frustraciones, miedos, complejos y demás barreras creadas en entornos nocivos que restringen conectar con las pasiones internas, ya que si bien en la mayoría de ocasiones es inevitable elegir donde se nace o crece, lo que si pueden asegurar en Boxea Promotora es que entre más duro se es golpeado más grata será la recompensa. 

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